8 de Febrero 2005

t. ratón muerto de biblioteca

mis bibliotecarias solo sonrien cuando vienen a pedirnos que aceptemos a dos niños mas en el taller.
el resto del tiempo son secas, bordes, rancias, nos ignoran, no ordenan los libros y nos miran po encima del hombro como diciendo "mirad que nosotras somos funcionarias y vosotras tasoc en practicas jajaja (risas malvadas)". hoy he llegado a un conclusion: son como cajeras del día venidas a más.
y mi problema es que hoy he cogido tres libros y cuando estaba en casa solo habia dos en mi mochila. el jueves me mataran y no podre decir "dame tres bolsas" para que la muerte sea rapida y sin dolor.
raton4[1].jpg

Escrito por ths a las 8 de Febrero 2005 a las 11:54 PM
Comentarios

De las miles de profesiones que desde que era niño he querido ejercer, la más reciente es la de bibliotecario. Eso de cobrar del Estado y trabajar solo por las tardes me atrae mucho, pero no entiendo la tiranía esa que yo también he visto a veces. Si yo fuera bibliotecario sería de los más simpático y trataría ligaria con las chicas recomendándoles libros.

Si apruebo las oposiciones no olvidaré mi origen humilde, y prometo tener siempre los pies en la tierra y tirarle los tejos a cuantas chicas pueda!

Escrito por William Holden a las 9 de Febrero 2005 a las 12:05 AM

jajaja eso lo dices ahora ¿tu crees que las cajeras del dia antes de ser cajeras dicen "voy a ser la tia mas borde del mundo y voy a hablarle a todos los clientes como si tuviera una guindilla en el culo"? eh? pues no pero el puesto hace que muten. y con las bibliotecarias igual. igual es que les ponene algo raro en las sillas o que sus ordenadores (cajas registradoras segun el caso) emiten rayos invisibles que les hacen ser asi

Escrito por t. a las 9 de Febrero 2005 a las 12:11 AM


Qué mala eres thais con la afotillo. Pues si que está bien pensado lo que dice William Holden. Es un trabajo ideal, sobre todo por el segundo motivo. XD

Escrito por Burdon a las 10 de Febrero 2005 a las 09:47 PM

que dices???pero si la foto es monisima! jajaja ademas no vayais de listillos que bibliotecarios yo nunca he visto y si los he visto seguro que eran viejos y poco interesantes. pero podriais ser "videocluberos"! esos tiene un trabajo parecido y de esos si he visto!

Escrito por t. a las 10 de Febrero 2005 a las 10:28 PM

Mira, una tonterida que escribí hace cinco o seis años (aún flatulentaba el gran Cela) y tenía más allá del jardisk (ahí empezó mi cajerofilia):

-¡Tú, sinvergüenza, levanta el culo de los sofares y vete a comprarme katsup y yogurtes de medio litro al día!
-Vale, amadísima madre, ya bajo al Diaaaaa, que se pronuncia así que no lleva tilde.
-Pues baja al Diaaaaa, pero baja de una puñetera vez, ¿ahora lo he dicho correctamente don Camilo?.
- Bueno madre, más correcto sería decir "Diaaaa, tanto por ciento encuadrado" pero bueno, puede pasar. Y no me llames Camilo, que yo no quiero una esposa tan facha y estúpida, por no hablar de los problemas de flatulencia del señor Cela.
- Si no bajas pronto tendrás que tomarte el postre que ha hecho tu abuela.
- No, más pastel de hígado no. Ya bajo madre.
Mmm, voy a bajar por las escaleras, que nunca está de más hacer ejercicio, y cinco accidentes mortales en el ascensor esta semana ya son bastantes.
Hombre, que veo ahí, si es mi vecino, el anciano salidorro, "¡hola señor!"
- Hola majo, a tu edad yo estaba todo el día metiéndola y sacándola, ¿cómo te va a ti?
- Pues se hace lo que se puede, le dejo que me ha mandao la mama a hacer las tareas.
- Ah, tu madre, si que está maciza sí. Hablando de macizas, hay un par de chavalas rusas en el club de la esquina que...
- Le dejo don Ataulfo, que tengo un poco de prisa, que tengo que volver pronto a casa que hoy tengo mi baño mensual.
¡Qué buen día hace! ¡Y sólo he pisao un par de mierdas de perro! Casi que voy a comprar un cuponsillo. - ¿Qué números llevas?
- Tengo el 32142, ¿cuál quieres?.
- Ese mismo, y suerte.
- Vale, gracias chaval.
Hostias, ¿quién va por esa acera? Si es el que era mi profesor de biología, es inconfundible, con el pelo a lo marine y la camiseta de fanta, con los pantalones un palmo por encima del ombligo. Hala, y parece que ha tenido un hijo, lo digo por el carrito, porque desde aquí parece un mono, qué feo por Dios. Mira que me apreciaba ese hombre, en fin, voy a cambiar de acera para que no me vea.
Ya estoy en el Dia, es inconfundible, ese aspecto de almacén de narcotraficantes, con la fachada pintada de un precioso blanco amarillento. Voy a coger un cesto, que parece que me basta, por cierto, vaya colisión de carros que hay ahí, todos entorpeciendo la entrada.
Ups, esta cesta no, que tiene media lechuga podrida, a ver la siguiente, ups, no, una rata medio muerta, y la última, bien, cógere esta, sólo tiene un ejemplar del Penthouse todo arrugado y recubierto de un extraño líquido blanquecino.
Nunca recuerdo que no he de mirar al suelo, y es que soy muy impresionable, pero hoy ha merecido la pena. Justo debajo del óxido del congelador hay un simpático escorpión, o tal vez sea una cigala tamaño Dia, no lo sé, el caso es que estoy por meterlo en el cesto, pero no, hoy ya tenemos que cenar.
Cojo un par de yogures de medio litro, uno de frambuesas y frutas raras y otro de albaricoque y frutas raras. Los yogures Dia entran según las últimas encuestas entre las sustancias más adictivas, por debajo de la heroina, y justo por encima del tabaco; si empiezas uno no paras hasta que lo acabas. Menos mal que se acabó aquella serie limitada de tarrinas de 24 litros, porque mi inexistente barriga cervecera estaba luchando para salir hacia fuera, cual Alien en Alien II (aprovecho para mandar un saludo a Sigurni Güiver, que veranea en el mismo sitio que yo, en Villalpedrete del Moquillo, buenas peras -las de Villalpedrete, no las de la Weaver, que también).
Sigo caminando por el supermercado, y me llegan voces del simpático carnicero (que no es del Dia, tienes que pagarle allí) hablando a voces de fútbol y de no sé que cacique de su pueblo.
Ahora me dirijo hacia el pasillo de las compresas, y no es que sea un pervertido (eso ya queda muy atrás, y no me gusta recordarlo), es que el ketchup se encuentra ahí, entre las compresas. Y no seáis mal pensados, porque todo el mundo sabe (gracias Evax) que la regla es color azul cielo. De todos modos me hace gracia que el Ketchup Dia -el único que hay, me encanta su sabor a vinagre- esté aislado del resto de tomates.
Aunque hay dos cajas sólo una está abierta, y la atiende la Paqui (lo sé porque lo pone en el ticket). La cola ya es bastante larga, porque la gente viene con las bolsas de casa (por no pagarlas, cuestan diez pelas creo) y tarda una eternidad en sacarlas de la chaqueta, extenderlas y meter sus respectivos productos. Como de costumbre tengo mala suerte, la señora de delante se ha comprado veinte litros de aceite, una caja de leche y un paquete de 24 rollos de papel higiénico (¿una orgía?). La señora de atrás, una aparentemente afable anciana mira con detenimiento mis yogures. Asustado le digo: "Le voy a decir el código de barras y me dice el precio". No se ríe.
Después de esperar quince minutos llega mi turno.
La Paqui comienza a pasar mis productos a toda pastilla y yo me quedo mirando con cara de gilipollas.
Quince segundos después, cuando vuelvo de azotelandia, todo el mundo me está mirando, he provocado un colapso en la caja, las señoras de atrás me insultan: ¡Inútil! ¿Dónde te han dado el carné de amo de casa, en una tómbola? ¡Hombre tenías que ser!.
Esas amables voces y la de la Paqui preguntándome si tengo tarjeta Día me terminan de despertar. Tras buscarla otros cinco minutos por los innumerables bolsos del pantalón (maldita moda) llego a la conclusión de que la he dejado en casa, con lo que me quedo sin descuento en los yogures, y en total pago 346 pesetas.
Le doy 350 a la Paqui, y ella me devuelve 5, por lo que intuyo que entre nosotros puede haber algo.
Me he olvidado de pedir bolsas, y la gente no parece muy dispuesta a prestarme las suyas; obvia decir que ya he perdido de visto a la cajera, y su tinte caoba salvaje está camuflado por decenas de mujeres que se hacen paso en la cola entre codazos.
Tendré que subirlo en los brazos. Al fin y al cabo no está tan mal el Dia, uno disfruta allí. Podría pasarme los tres meses de verano sentado en una tumbona enfrente de la caja de la Paqui...

Para que veais que las cajeras no son tan malas ;)

Escrito por Tello a las 11 de Febrero 2005 a las 01:32 PM

jajajajajaja estoy convencida de que eso lo has escrito por ciencia infusa...que yo no te veo a ti entrando en un dia ni loco

Escrito por t. a las 11 de Febrero 2005 a las 01:43 PM

Pues si que he ido al dia.....que me gustaban mucho los yugures XD

Escrito por Tello a las 20 de Febrero 2005 a las 05:02 PM
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